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domingo, 21 de junio de 2009

El origen de la superstición de Viernes 13



La mala fama de la superstición del viernes 13, se le atribuye a que en dicha fecha, el rey Felipe IV de Francia, conocido como Felipe el Hermoso, emitió ordenes selladas a sus senescales y alguaciles en todo el país, las cuales debían ser abiertas simultáneamente en todas partes y puestas en práctica de inmediato.
Dichas órdenes indicaban que al amanecer del viernes 13 de octubre de 1307, todos los templarios que se encontraran en suelo francés debían ser detenidos y puestos bajo arresto por los hombres del rey y todos sus bienes confiscados, comenzando así la persecución y disgregación de los Templarios.
En esa fecha la orden de los Caballeros Templarios fue perseguida por la Santa Inquisición, arrestándoles simultáneamente esa misma noche en toda Europa. La causa de esto fue la suposición de que los caballeros se reunían a hacer celebraciones paganas y practicar la herejía. Por ello fueron asesinados o condenados a la hoguera, en una matanza colectiva.
Se dice que el rey tomó esta decisión a raíz de haber sido rechazado para pertenecer a la orden, y a su desmedida ambición, ya que en una ocasión al ser perseguido por una muchedumbre enfurecida se vio obligado a refugiarse en la Temple de París y ahí constato la asombrosa extensión de la riqueza y los recursos de la orden, pero no fue admitido como parte de ellos por lo cual se decidió a terminar con todos y quedarse con todas sus riquezas.
Sin embargo no pudo lograr del todo ambicioso plan, ya que al parecer los templarios ya habían sido informados de sus intenciones y se cree que huyeron algunos a caballo y otros junto con las riquezas en barco, solo algunos quedaron pero no opusieron resistencia al arresto como si tuvieran consigna de ello. No se supo más de dichas riquezas y permanece como leyenda la suerte del tesoro templario. Muchos de los caballeros que se cree que huyeron y pudieron salvarse, se llevaron consigo secretos que ha dado margen para muchísimas especulaciones. Creaciones de sociedades secretas como los Masones, Rosacruces, etc. Desde entonces el viernes 13 se considera fecha de mala suerte.
Por otro lado el número trece desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio ya que en la Última Cena de Jesucristo, trece fueron los comensales; la Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas; en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. También una leyenda escandinava cuenta que, según la misma tradición, en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal, era el 13° invitado. En el Tarot, este número hace referencia a la muerte.

jueves, 21 de mayo de 2009

Poner la mano delante de la boca al bostezar – El origen de la costumbre y de la supersticion


Actualmente relacionamos el gesto de ponerse la mano delante de la boca como una forma mas de educación, para no mostrar los dientes o no difundir gérmenes.
Su origen viene de que realizaban la señal de la cruz delante de la boca para impedir que el diablo se introdujese en el cuerpo de la persona y se quedara a vivir en él. Por esto, las madres cerraban la boca del bebé o hacían la señal de la cruz delante de ella cuando lo veían bostezar. Y es de esta superstición ancestral de la que deriva el gesto de ponerse la mano delante de la boca.

lunes, 18 de mayo de 2009

No romper un espejo – Origen de la supersticion



Cuidado con romper un espejo, porque según esta superstición si lo rompes tendrás 7 años de mala suerte.
El origen de las supersticiones relativas al espejo se remonta hasta el Occidente cristiano, por su poder para adivinar. El arte de adivinar por el espejo (catoptromacia), procede de Persia, pero fue muy utilizado por la antigua Grecia y la Edad Media, y fue perseguido duramente por la iglesia.
Estas supersticiones obedecen a la idea de que nuestro reflejo es otra versión del original de nosotros mismo y, si causamos desperfectos en el espejo, nos hacemos daño a nosotros. Por lo tanto, dañar un espejo es dañar el alma, y aquí es donde entra la superstición de que la rotura de un espejo trae mala suerte durante 7 años. Este periodo se debe a la creencia de que el cuerpo experimenta un cambio en la constitución fisiológica cada 7 años.